Etiquetas

, , ,

Lo único que parecía no estar cubierto por una fina capa de polvo en todo el pueblo eran los railes del tranvía. Esa sensación me acompañó todo el tiempo que viví allí. Desde el Cerrillo hasta Las Mimbres, todo estaba cubierto por esa veladura de aspecto seco y salado. Pero una vez que dejabas atrás las casas y sus huertecicos, te introducías en las eras, y caminabas por las acequias, el agua fresca limpiaba tus piernas y las dejaba morenas y brillantes hasta las rodillas. Junio, el curso había terminado y tenía todo un verano por delante lleno de mundos por descubrir. El más apasionante de todos, el interior… He pasado la punta de los dedos por encima de un mueble y veo que me toca ya pasar el plumero. Un momento nos rememora siempre otro vivido, otro por vivir…

Anuncios