Etiquetas

,

Se asomó al balcón de su bonito pisito y escupió a la calle. Se aseó, perfumó y salió a pasear. Al poner el pie derecho en la acera, al salir del portal, le cayó un escupitajo en la calva. Sintió nauseas y vomitó sobre sus zapatos nuevos. Subió a su pisito, cerró con llave y se insultó durante el resto de la noche.

Anuncios