Debe haberse abierto la veda para matar entre los olivos: de fondo se oyen los sordos envites de las escopetas y su eco no termina de definirnos la forma de los cuerpos muertos.

Antes, cuando la información no fluía, cuando los medios no existían, cuando los periodistas no eran más que el imposible sueño de trovadores visionarios que encontraban más placer en la pluma que en la vihuela, antes de que las matanzas fueran seguidas desde la retaguardia y solo con el retorno de los tullidos y locos que nos recordaban que un día se fueron seres cercanos, no se tenía constancia de la guerra más que a través de la heridas sobre los cuerpos supervivientes.

La aparición de los medios nos metió la guerra dentro de los estómagos y nuestras bilis parecían un manto cubriendo los campos de batalla.

Ahora, cuando la información se transforma, cuando los medios están en decadencia, cuando los charlatanes de feria reparten fotocopias de sus títulos académicos entre sus clientes y desafinan impúdicos con ruborizantes coplillas en karaokes infectos pagados con el fondo de los reptiles, cuando el silencio se cierne sobre las bélicas tragedias cotidianas en el mundo de los más pobres y las heridas reales no están a la altura de las de Hollywood, ya no queremos ser conscientes de nuestro mundo y no vemos más allá de la leve chamusquina cuando el bosque está en llamas

Debe haberse acumulado maleza entre los olivos: escucho el crujir de los hierbajos secos bajo las
botas de mis intrépidos vecinos que regresan de su fiesta oliendo a pólvora.

Mañana, cuando el conocimiento de los hechos ciertos ya no sea viable, cuando la música solo sea en los labios de un distraído niño ajeno a la realidad, cuando la palabra nos sea a todos enajenada, cuando la perspectiva de una muerte invisible y masiva en una guerra permanente y cotidiana, cuando bajo las mansiones derruidas se oculten los nuevos e inexpugnables imperios, el ingenuo sonido de aquellas balas disparando a los pajaritos a pocas horas de cerrar la veda nos hará recordar que un día creímos estar vivos e informados. Ya no tenemos corresponsal de guerra ¿a qué se dedicará?

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