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Andar buscando lo ajeno, lo imposible, lo absurdo, lo mezquino, nos lleva a no encontrar nunca nada. Nada que nos sea útil. Nada de nada. Nada.

Estamos asistiendo al desmantelamiento de un sistema corrompido por quienes lo crearon, y lo están desmantelando con alzamiento de bienes (todos) y la abolición de conquistas sociales, derechos y libertades.

En mitad de la gran tormenta son muchos los que se han hundido o están a punto de hacerlo. Entre ola y ola se ven cabezas. De una ola a otra el número de cabezas disminuye. De repente alguien arroja al agua una baliza. Como movidos por un invisible resorte, los supervivientes, in extremis, comienzan a nadar en dirección a la baliza, se congregan entorno a ella y juntos deciden nadar hasta alcanzar la costa.

Hace unos días un buen amigo periodista, con el que tuve el privilegio de compartir proyecto profesional y al que no veía hacía muchos años, lanzó en internet una baliza en mitad de la gran tormenta. Marcar tu posición cuando te hundes es una medida inteligente si quieres tener alguna posibilidad de ser rescatado… siempre que quede algo por rescatar y alguien dispuesto a hacerlo.

Agotados, empapados, muertos de frío, en mitad de la noche, cientos de náufragos retoman el aliento sobre la arena de la playa recién alcanzada. Han dejado la embravecida mar a sus espaldas y ante ellos de extiende un desierto que habrá de ser sorteado sin agua ni alimentos…

…pero era una pesadilla y por un instante, unos minutos, horas, salimos de ella. Empezaba la fresca humedad a permitir que nuestras lenguas se articularan y desde el cerebro llegaran las palabras, los conceptos, la ideas, los preceptos, las dudas… despertamos y nos miramos fijamente los unos a los otros, nos reconocimos, nos desprendimos de los pesados harapos, nos dimos la oportunidad de fabricar nuestro propio despertar.

Ayer tarde sucedió algo importante. Hacía tiempo que no asistía a una clase magistral. Ayer, en un aula cedida por la Facultad de Comunicación de Sevilla y con la asistencia presencial de decenas de profesionales del periodismo, miembros de la Asociación de la Prensa de Sevilla, licenciados y algunos por licenciar, personas llegadas tras horas de viaje, parados presentes y futuros, profesores, y vivos todos, se habló y concretó una meta, un fin. Nos convocamos bajo el lema «Se buscan periodistas» y así fue: nos dimos una lección magistral al encontramos. El que busca encuentra.

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