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Después de más de treinta años esto solo puede considerarse un secuestro. Llegasteis con la hermosa melodía de vuestra vieja flauta, se os entregó todo cuanto pedisteis, y por adelantado, y seguimos la melodía por cuantos caminos nos hicisteis deambular. Hoy la flauta ha dejado de sonar y al hacerlo hemos despertado con el agua al cuello en mitad de este gélido río ahogándonos como ratas.*

* He intentado resumir el relato hasta los 144 caracteres para el twitter pero no he sido capaz sin usar calificativos muy poco dignos. Así pues, lo tendré que dejar en entrada de blog.

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