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Apenas hace un mes publiqué mi primera entrada en este blog. Para los que no estéis familiarizados con este tipo de herramientas para la edición electrónica os diré que dispone de trastienda, de cocina, de cuarto oscuro… un espacio con utensilios extrañísimos para la transformación, según las intenciones del autor, del producto escrito en especulación estadística. Hasta hoy no los había visto y, a través de ellos, descubro que durante este mes de vida del blog, aún no cumplido, he tenido quinientas visitas. Eso dicen, resumidamente, las estadísticas de mi página. Pero me dicen otras cosas. El dato que más me inquieta, y obliga, es el que me dice que pasados varios días sin publicar ninguna entrada y sin tener ningún enlace activo en las redes sociales recibo seis visitas diarias. Siempre pensé que no sabría cuantas personas siguen mi blog y hoy sé que son seis cuando menos… y por una sola ya me sentiría obligado a darle continuidad. Hoy, desde el caralibris (facebook), un amigo me ha incitado a subir la persiana y airear el local.

Coincide esta entrada con el final del año, con todo tipo de estadísticas sobre desempleo, datos sobre nuevos impuestos, escalofriantes cifras que hablan de cierre de negocios, caída en las compras de navidad respecto al histórico, muertos en la carretera en el año que termina frente a los del año anterior, co-pago de medicamentos, millones de votantes que quedan al pairo, cientos de miles de jóvenes españoles (los mejor formados de la historia) que se disponen a iniciar la diáspora de la emigración…

Mi viejo tenía dos o tres gracietas basadas en las estadísticas. Una de las más graciosas, digna del gran Gila pero de la que era autor él, era una que hacía a la gente quedarse pensativa y con cara de caer en la cuenta de que aquello era una verdad absoluta: Se está muriendo gente que no se había muerto nunca!…

Estamos viviendo el final de un mudo estadístico, el final de la gran mentira de los datos manipulados, de lo subjetivo, de la inconsciencia colectiva, de una estupidez que roza al 98% de la población mundial…

…y como la mentira, las mentiras se agotan, se queman, el mundo entrará en el descreimiento, en la falta de fe, en el pensamiento consciente. Sucederá con la brusquedad con que un puño golpea un espejo y los vidrios saltan reflejando mil veces las falsas realidades… ¿que dirán sobre esta posibilidad las estadísticas?

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